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Fausto Romitelli; "An index of metals"



Fausto Romitelli An index of metals 


Por: Francisco Javier Hernández Rosas 



Tan solo un año antes de su fallecimiento, Fausto Romitelli crearía su obra más conocida y ganadora en el 2004 del premio Franco Abbiati, junto con texto de Kenka Lèkovich, la ópera An Index of Metals, se crea en el marco de la música electroacústica, experimental... o inclusive sería arriesgado decirlo así. 

El trabajo de Romitelli surge más allá de crear algo para ser clasificado, más bien como una intención de experimentación del oyente, y también del compositor, de las formas en que se concibe a la música. 

Escuchar An Index of Metals implica antes que nada estar dispuesto a reconocer sonidos, a asociar imágenes, a vivir el momento y a salir del confort auditivo, comúnmente al escuchar cierta clase de sonidos, por asociación cultural se les categoriza de una u otra manera, acordes mayores= alegres, acordes menores= tristes, sonidos microtonales=horror o misterio, etc. 

Sin embargo, vivimos rodeados de todo tipo de sonidos que son –quizá en un modo romántico de ver el panorama- injustamente relegados del espectro musical, tal vez no se ha experimentado lo suficiente, pero esta obra es precisamente una buena propuesta de cómo se pueden ocupar para crear una ópera con temática, pues no es solamente un caos de ruidos. 

La obra es una video-ópera, se ejecuta la música, existe una soprano que suele ejecutar también su vocalización de cierta manera psicodélica, existen feedbacks, acordes de guitarra que recuerdan mucho a los grupos de rock underground, o bien, saturados, además de no seguir un pasaje musical establecido o común, no por ello alejado del uso de instrumentos clásicos como violines, trompeta, cello, flauta, piano, etc. 

Aunque no es sólo eso, se necesita vivir la experiencia, porque incluye un video dividido en tres pantallas que muestran diferentes imágenes con movimientos, colores, velocidades y más elementos que parecieran embonar adecuadamente con la música que se escucha. 

Es una pieza de escucha específica, es decir, no se puede apreciar totalmente si se oye y se realiza otra actividad, a pesar de contar con elementos de música popular (rock psicodélico, techno, etc.) su función es la de situarnos en un evento que ocurre en ese momento, contarnos quizá la historia de una mujer, o la materialización del metal por diversas etapas, así como las situaciones alucinógenas derivadas de ciertas drogas. 

Definitivamente captura muchas emociones en su obra, oírla fragmentada nos proporciona algunas, y oír las piezas juntas produce otras, siendo grandes fuentes de poder –por referirse de algún modo- los acordes de guitarra y la presencia de las trompetas, aunque los sonidos electrónicos están presentes durante la ópera, no se muestran excesivos, sino en su justa medida (y cuando es necesaria su presencia el autor los utilizará sin temor). 

Afortunadamente, en el sitio web de ICTUS se encuentra un extracto de la partitura de la obra, del pasaje Hellucination 1 (drowningirl) y es curioso ver las notas en ella, respecto a las indicaciones a los instrumentos sobre cómo ocupar el arco – en el caso de los violines- por ejemplo, para producir el sonido deseado. 

Esta obra concentra el trabajo de Romitelli durante su vida, pues otras piezas suyas tienen ciertos elementos abstractos que podemos apreciar en Index, por ejemplo, en Green, yellow and blue se aprecia un mayor uso de sintetizadores, y el uso de diferentes pantallas para acompañar la pieza, que a pesar de ello podría ser más un trabajo primitivo, pues se siente más brutal la melodía, quizá porque no ocupa tantos silencios, lo cual le da un aire de continuidad. 

Además, que en esta obra, existe una coreografía, proporcionada por Anne Teresa De Keersmaeker, en Dead City Radio Audiodrome la orquesta comienza como si fuera una obra convencional, pero pronto el megáfono y los instrumentos electrónicos comienzan a dotar de un aura espectral y misteriosa la pieza musical. 

La experimentación en los trabajos del artista es destacable, pues consigue lograr conexiones acústicas agradables, no por ello predecibles, su música en ese sentido no se siente impostada o improvisada, sino que mantiene una línea temática, se siente parte de una misma obra, y no solamente como una serie de ruidos colocados incidentalmente. 

En 

Su forma de comprender la música y de hacerla es difícil de estudiar, más que por su complejidad, por el poco estudio que se da libremente de ella, y las dificultades técnicas de ejecución, sin embargo, es un todo un mundo por explorar, me recuerda en cierta manera al trabajo de Georg Friedrich Haas en cuanto al uso de instrumentos convencionales y uso de electrónicos, este último ocupa los microtonos, y no puedo evitar pensar en Julián Carrillo respecto al sonido 13. 

Domeniche alla periferia dell’Imperio. Seconda Domenica escuchamos 

cuatro instrumentos de viento que, con técnicas poco ortodoxas (es decir, saliendo 

de la manera formal de tocar el instrumento) produce le sonido deseado, quizá 

aquellos sonidos o formas en ocasiones experimentales de tocar el instrumento que 

uno al estudiar un instrumento de viento, sobre todo –o en general- ocupa al 

principio, y que después se “corrigen” dependiendo la visión que se le quiera dar, 

son precisamente las formas de reaprender a tocar dichos instrumentos. 

En definitiva, la música no ha sido estudiada en su totalidad y tampoco en su posibilidad, siempre que haya alguien dispuesto a sugerir y llevar a cabo una nueva manera de realizar las cosas, la música podrá revitalizarse. 


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